sábado 24 de octubre de 2009

La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina

Terminé de leer La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, de Stieg Larsson.

Yo también he caído en las redes de Lisbeth Salander y Mikael Blomkvist. Y estoy encantado. Resulta ser de esos best sellers que además responden a una calidad, siempre desde mi punto de vista, notable. Personajes potentes, con los que es fácil y emocionante sentirse identificado; antagonistas que cumplen su función con la perversidad espectacular requerida; una narración fluida, muy visual, completa en sus detalles y una trama llena de intriga, giros inesperados, tensión. Lo tiene todo.

El primer volumen no lo leí. En su lugar, vi la película. Me enganchó por completo, tanto que me lancé a por el segundo tomo y me di prisa para leerlo antes del extreno de la segunda parte en los cines. Estoy impaciente por ver la película y por emprender la aventura de leer el tercer volumen.

Resulta ser de esas veces que estoy encantado con un best seller. No son muchas. Si aún no lo han leído, no pierdan más tiempo. Háganse con la trilogía y vivan una trepidante aventura por tierras suecas.