Una novela simplemente deliciosa, escrita con elegante estilo reflexivo y cuidado, muy japonés, muy de anciano japonés.
Kawabata fue Premio Nobel de Literatura en 1968, siete años después de escribir este bello texto.
Con un argumento tan sencillo como original, el protagonista, un hombre que se acerca a sus setenta años, acude a una especie de prostíbulo donde los clientes, todos ellos ancianos, pagan por dormir junto a jóvenes narcotizadas a las que deben respetar.
Con estos sencillos mimbres, Kawabata ofrece una profunda reflexión sobre las ilusiones agotadas, sobre el tiempo transcurrido, sobre el último viaje de cada ser vivo y lo hace con un estilo depurado e hipnótico, que fluye como el agua y que se bebe en un suspiro.
Es sin duda su lectura un viaje encantador y entrañable.
Muy recomendable.

3 comentarios:
Me lo anoto sin duda, que me ha gustado mucho lo que nos cuentas. Sé que me va a gustar...
Un abrazo,
Qué ganas tengo de leerlo!!
Creo que me puede gustar bastante =)
Besotes
Cuando has dicho lo del prostíbulo y las jóvenes narcotizadas... No sé dónde, ni cuándo, pero creo que ya he leído alguna escena como esta en algún otro libro japonés. Supongo que debía ser un homenaje a Kawabata y, en mi amplia ignorancia sobre la literatura japonesa, no lo había pillado. Me hace gracia descubrirlo ahora, pero me da rabia no acordarme de dónde lo había leído.
Un abrazo
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